17 abril 2006

Cuidado con el messenger que lo carga el diablo

La publicación de este blog se está resintiendo un poco por temas personales de última hora, pero que me vienen bien para contar algo.

No entiendo cómo el género de la comedia de enredo no se ha fijado en la mensajería instantánea con la cantidad de malentendidos y situaciones complicadas que puede ocasionar. Sin ir más lejos ahora tengo a un amigo confundido, por llamarlo de alguna forma, porque malinterpretó una broma que le hice por messenger.

Veamos pues, en una disección del choque entre la tecnología y las relaciones humanas (qué profundo), los principales problemas de estos programillas:

  1. Falla el lenguaje visual: porque a menudo se expresa más con la cara que con las palabras (a veces incluso con todo el cuerpo). Vale que existen los emoticonos para suplir ese problema ( >( :( :| :) :D), pero son incapaces de transmitir la variedad de expresiones que se puede comunicar con la cara. Por ejemplo, :-) es una expresión sosa que pretende sustituir a una sonrisa, pero ¿qué tipo de sonrisa? ¿Una sonrisa comprometida? ¿Una sonrisa coqueta? ¿Una sonrisa sincera? Demasiadas peculiaridades para querer expresarlas en sólo tres carácteres.
    Además, los emoticonos suponen un problema por sí mismos debido a su abuso. Ya son varios los amigos/as con los que para entender lo que me escriben tengo que memorizar qué combinación de teclas ha llevado a que apareciera un monigote en medio de una frase.


  2. Falla la identificación: y ese sí que es un problema que puede llevar a malentendidos graves. No me refiero al hecho de que conozcas a alguien por internet y que pueda resultar diferente a como te dice que es (lo de siempre: en Internet nadie sabe que eres un perro, tema a tratar en otro post), sino a creer estar chateando tranquilamente con un/a amigo/a, y el que esté al otro lado sea su hermano pequeño que ha tomado prestado el ordenador para un trabajo escolar. O peor aún, poner a parir a un amigo en común y que éste se presente en casa del otro y vea los mensajes saliendo del ordenador, por mucho que quien los recibe haga lo imposible para ocultarlos (no me digáis que no da para un guión de comedia).


  3. Falla la tonalidad: al igual que con el lenguaje visual, se expresa mucho con el tono, el acento, el deje... (créanme, para un pato supone un grave problema no poder expresar las diferentes acepciones de un Cuack). Especialmente complicado para un pato cuyo recurso más utilizado es el sarcasmo y la ironía, aderezados con tonalidades exageradas y poco creíbles. Claro, eso siempre que se dé cara a cara. Por messenger resulta que incluso a veces pueden tomarme en serio.


Aquí no se salva nadie, ni MSN messenger, ni Yahoo!, ni AOL, ni Google Talk. Tan sólo espero que George W. Bush, el presidente de Irán y otros altos dirigentes no usen la mensajería instantánea (aunque eso daría para un remake "¿Messenger Rojo?: Volamos a Teherán").

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